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Los trabajadores de Fundinorte reciben las cartas de despido

16 Ene 2019
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Trabajadores de Fundinorte a la espera de las cartas de despido Trabajadores de Fundinorte a la espera de las cartas de despido

Los trabajadores de Fundinorte (antigua Greyco) recibieron este miércoles las cartas de despido con las que se pone fin a 40 años de producción, los últimos 20 salpicados por muchas épocas de crisis y pocos periodos de paz social en la fundición de la recta de la Agüera de San Felices de Buelna. Los administradores concursales entregaron una a una, en mano, las cartas de despido que, aunque esperadas, cerraban cualquier atisbo de esperanza. "Ahora te preguntas si tanto esfuerzo durante tantos años ha merecido la pena", decía el presidente del Comité de Empresa, Francisco González, "defraudado tanto como decepcionado y frustrado por tanta lucha por la planta sin haber logrado nada". Un sentimiento que de una u otra forma compartía el resto de la plantilla.

A partir de ese momento se abre un plazo de un mes (hasta finales de febrero en realidad) para presentar el plan de liquidación, una prórroga durante la que cualquier empresario interesado pueda hacerse en mejores condiciones con las instalaciones al completo, una opción que también permitirá la recolocación de algunos de los empleados que ayer metieron en bolsas lo poco que les quedaba por recoger en sus taquillas. Pasado ese mes, la planta se venderá como se pueda, completa o por partes.

El Juzgado de lo Mercantil firmó el pasado viernes el auto de extinción de los puestos de trabajo, ratificando el acuerdo entre trabajadores y empresarios. "No había mucho más que conseguir que lo que la ley marca", decía González.

Con la entrega de las cartas se pone fin a una etapa y, en el comité, no descartan que se abra otra, pasado el mes de prórroga, con la aparición de empresarios que "libre de polvo y paja la fábrica" se hagan con las instalaciones para reflotar el negocio. "No lo hemos descartado nunca y por eso nuestra lucha ha sido mantener el derecho de prioridad de los trabajadores actuales a la hora de contratar gente en ese hipotético futuro". En sus entrevistas con los responsables políticos de la región sobre ese tema "siempre ha habido buenas palabras, pero veremos a la hora de la verdad".

Francisco González reconoce que "estaba visto que íbamos a acabar así, aunque no nos lo queríamos creer después de tantos años salvándonos con la campana". Una situación ya "irreversible" que "nos lleva a hacer hincapié en que nadie se quede descolgado, que si algún trabajador no ha encontrado un empleo en otro lugar pueda volver si esto se reabre". "Entenderemos que si se reflota y se contrata gente para puestos de trabajo que no hemos realizado no se nos llame, pero no si es para hacer lo que sabemos hacer mejor que nadie, aprendido en 40 años de trabajo".

También han reclamado que el Gobierno les eche una mano a la hora de encontrar un puesto de trabajo en otras fábricas que han recibido ayudas del Ejecutivo regional y necesitan empleados, "y nos han dicho que harán lo que puedan, pero tal y como están las cosas, ya me creo lo justo, aunque queremos pensar que sí será posible".

Lo cierto es que las instalaciones tal y como están son un caramelo que alguien querrá, ya libre de cargas, más cuando, como apunta Francisco González, Sodercan no puede dejar que se deterioren unas instalaciones que pasarán a ser su responsabilidad. "Si viene alguien, que al menos sepa detrás de lo que se anda, que venga con clientes y producción y que ponga dinero de verdad, porque, si no, irá de mal en peor, si eso cabe aún".

Cuando firmó el acta de extinción pasó dos días "totalmente descolocado, preguntándome qué habíamos hecho mal", cuando recogió la carta de despido la sensación fue la misma. "Abrí la fábrica con 21 años y la cierro con 62, es toda una vida y no se puede borrar de un plumazo". La conclusión, "que en un gran negocio hemos visto llegar e irse gente que no tenía ni idea y no preguntaba, mientras nosotros nos dedicábamos  a trabajar echando el resto, haciendo guardias, renunciando a nuestros derechos, al final, para nada".

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