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"Esto nos ha matado a todos"

01 Feb 2019
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Algunos de los vecinos del Calero Algunos de los vecinos del Calero

"Esto nos ha matado, nos ha matado a todos". Es la frase que repite Mercedes al pensar en su situación actual, desalojada de su casa en el barrio del Calero, en San Mateo. Su hijo ha podido volver con su familia, pero su hogar aún está amenazado por la fractura de la peña que se levanta al sur del barrio. "Sé que nadie tiene la culpa pero nos ha matado, a los 65 años tienes que dejar tu casa con todos los sacrificios que has hecho y para no saber dónde ir". Así están algunos de los desalojados, Carlos en casa de su madre, Solita con su nuera, Iván en una casa habilitada para el en Baillo, Palencia. Y Ana aún con su hija en Mata, en San Felices de Buelna, porque a pesar de ser una de las que puede volver a su vivienda los hijos no quieren ni oír hablar de ello hasta que la situación de la ladera se normalice.

Mercedes y José Manuel están en casa de la hermana de éste. Están bien, están agradecidos, pero como en casa, en ninguna parte. "En casa tengo todo a mano, todas las pastillas ordenadas, las mías y las de mi marido, y ahora no sé ni cómo las tengo ni cómo las tomo", dice Mercedes. Pero lo cierto es que mira a su marido, aún más preocupada. "No soportaría que nos pasara algo". José Manuel llevaba días sin decir nada. El miércoles por la noche por fin dijo algo tan categórico como que "solo quiero un lugar donde estar tranquilo".

Los dos están buscando un piso donde quedarse el tiempo que dure el desalojo, que se prevé a largo plazo. Pero las inmobiliarias ponen problemas si el alquiler es menor a seis meses, con lo que tenían uno ya apalabrado pero no han podido firmar el contrato. El Ayuntamiento, a través de la alcaldesa, Josefina González, les ha ofrecido pagar el alquiler, una de las soluciones individualizadas que han acordado esta misma semana para las familias afectadas. Mercedes vive en medio de una emoción que apenas puede controlar. Aún lamenta el cercano fallecimiento de su hermano y, por si fuera poco, ayer la llamaron para ser operada de la cadera, después de semanas de espera. Algo que puede trastocar el destino final del matrimonio. Porque Lucía, su hija política, ya les ha ofrecido habilitar una habitación en la planta baja tras la operación. Los familiares recuerdan el día que Mercedes y José Manuel tuvieron que dejar su casa. Mercedes se aferraba a las fotos de sus padres y su hermano, mientras los demás guardaban cosas de primera necesidad.

El hijo de ambos, José Manuel, también vecino del Calero, no quiere que se muevan de Los Corrales de Buelna: "llevan toda la vida aquí, y si me llevo a mi padre a Arenas de Iguña va a estar todo el día en la carretera yendo y viniendo, y no quiero".

Carlos tuvo que dejar ese mismo día su casa en lo alto del barrio. Fue uno de los primeros en comprobar como se abría la Peña de San Mateo. Le había avisado otro vecino, Iván, el viernes por la noche. El sábado volvieron a apostarse frente a la ladera para comprobar que no pintaba nada bien y entonces el propio Iván llamó al 112. El sábado hizo un buen día y aguantaron en sus casas, pero por la noche el temporal volvió a notarse y el domingo por la mañana el Ayuntamiento y el 112 decidieron la evacuación. "Salí con lo puesto, no estás acostumbrado a esas situaciones y he tenido que volver un montón de veces, con la Policía, para recoger cosas que se me habían olvidado". No se le olvidaron sus tres gatos y dos perros. Con ellos comparte habitación en la casa de su madre, en la calle Luzmela de Los Corrales de Buelna. "Mi madre está encantada y yo también, pero necesito espacio para todos". Es uno de los que ha pedido una de las casas que el Gobierno regional ha puesto a disposición de los afectados en Arenas de Iguña. Aunque en principio se había fijado el tiempo de espera en 15 días todo se ha acelerado. Gesvican llamó a Carlos ayer para adelantarle que espera poder contar con su piso la semana que viene. Incluso le preguntaron que necesitaría. Tendrá instalados cocina y baños, pero desde la empresa pública insistieron en ofrecerle algo más de mobiliario. "Al final le dije que un sofá y una cama, no necesito más, pero si les hubiera pedido otro mueble también me lo habrían facilitado". "Hasta ahora todos han sido muy amables, lo único que quiero es que esto no se quede en buenas palabras, porque nos ha trastocado completamente, yo llevo ya una semana sin trabajar y es necesario que volvamos a la normalidad en la medida de lo posible". Termina reconociendo que el problema va para largo: "no creo que este año pueda ver el Rebujas en mi casa, no creo", decía, en relación al famoso festival rock que se celebra en San Mateo a finales de septiembre.

Ana está en Mata, en  San Felices. Podría haber vuelto ayer, pero los hijos no se lo han permitido porque quieren, ellos y la propia Ana, tener clara la evolución de la fractura del terreno. "Nos dicen tantas cosas que al final no sabes qué pensar, queremos creer en los técnicos pero el miedo no nos le quita nadie". Está bien con sus hijos en San Felices de Buelna pero "ésta es mi casa y yo quiero estar aquí, con mis vecinos, con mi gente".

José Manuel, Lucía y sus hijas, siempre con las puertas abiertas para cuántos pedimos sin cesar, reconocen que han pasado la primera noche en sus casas con mucho miedo. Los técnicos les han permitido volver, pero también a ellos les llegan distintas versiones de los técnicos que día a día analizan el corrimiento de tierra. "Cualquier ruido que oíamos nos ponía en alerta y tuvimos que convencer a mis  hijas de que no pasaba nada para dormir todos aquí, pero lo cierto es que no hacemos más que mirar hacia la peña".

Solita y Ángel están en casa de la nuera. Es una de las familias que esperan que su propio seguro pague el alquiler de un piso, y en ello están, canalizando ayudas y buscando una vivienda en Los Corrales de Buelna.

Poco a poco van tomando forma las soluciones que se acordaron en la reunión con la alcaldesa de Los Corrales de Buelna esta semana. Tres viviendas ya fuera del perímetro de desalojo, dos familias buscando piso que pagaría su seguro, otra también buscando piso que afrontaría el Ayuntamiento y dos familias con destino a Arenas de Iguña. El resto, están ubicadas con familias o amigos sin problema para esperar el tiempo que haga falta hasta poder volver a recuperar sus hogares, su vida.

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