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Los ladrones topan con la iglesia en Los Corrales

Policía Local y Guardia Civil investigan lo sucedido en la iglesia Policía Local y Guardia Civil investigan lo sucedido en la iglesia

Los ladrones se han topado con la iglesia en Los Corrales de Buelna. Un nuevo intento de robo en sus dependencias se saldó simplemente con daños en puertas y ventanas, ante la imposibilidad de llevarse nada en metálico. Hace apenas unas semanas unos ladrones se llevaban la recaudación de Cáritas Parroquial y en ese momento se anunciaba desde la parroquia que no se volvería a dejar dinero en efectivo. Dicho y hecho para mal de los amigos de lo ajeno, que no se han podido llevar ni el dinero del cepillo "porque ya no se deja dinero para evitar estas cosas", remarcó el párroco, Francisco Lledías.

No fue una noche productiva para los delincuentes. También se robó en el colegio público José María Pereda pero apenas nada de importancia. Como en la iglesia, fueron más los daños que lo sustraído.

Lledías relató que la iglesia y el antiguo asilo fueron en la noche del domingo al lunes objetivo de un intento de robo frustrado. En la iglesia entraron por la puerta que da al pasillo que comunica con el asilo. Con alguna herramienta contundente abrieron un panel inferior de la puerta de madera y accedieron al interior, desde donde pudieron abrirla al completo. No encontraron nada de dinero, rompieron dos candados de sendos cepillos pero no había nada. También revolvieron una pequeña dependencia en la parta posterior del altar donde se guardan las reliquias con las que cuenta la iglesia, pero no se llevaron las cajas con esas reliquias. Luego accedieron a la antesala que comunica con la escalera hacia el coro rompiendo un cristal de la puerta, pero tampoco. Nada de nada. Por no llevarse no se llevaron ni un único euro que había en uno de los cepillos. No se llevaron nada, pero seguramente dejaron alguna huella en las cajas sondeadas, huellas que se cotejarán en la investigación abierta ya por la Guardia Civil, que se personó en la iglesia avisada por la Policía Local, a la que llamó el párroco. Efectivos de ambos cuerpos analizaron lo sucedido y los daños provocados por el robo frustrado.

En cuanto al asilo, entraron por la parte de atrás, por una ventana de guillotina que lograron abrir, golpeando después la contraventana para entrar en el interior del edificio. Fueron "directamente" a los dos despachos de Cáritas, pero allí tampoco había nada de dinero. Desde el último robo no se deja ya nada, insistió el párroco.

Fue lo primero que Francisco Lledías se encontró al acceder a las instalaciones de la iglesia. Al abrir la puerta principal del gran asilo vio forzadas las puertas de los dos despachos. También se había roto una cancela por la que se puede acceder a ese edificio por un lateral, pero no pudieron abrir esa puerta. A partir de ahí forzaron un portón que da acceso a la parte posterior del asilo y encontraron una ventana oculta a los vecinos del entorno desde la que entraron.

Puerta trasera con los daños producidos

Luego el párroco se encontró con los daños en la puerta trasera de la iglesia y el resto de daños en su interior. Pero tras analizar todas las dependencias, se constató que nada ha faltado.

A partir de ahí se puso en contacto con las fuerzas de seguridad, carpinteros y seguros. Más molestias que pérdidas. Y preocupación "porque parece que estamos en el punto de mira en los últimos tiempos". Diana de personas que podrían acudir a recibir ayuda de Cáritas, como adelanta Lledías. "Desde la Guardia Civil nos dicen que podrían ser personas que conocen bien las instalaciones y que ven que hay movimiento del dinero que se emplea para ayudar a las familias desfavorecidas".

En la parte positiva, la tranquilidad de que el Sagrario no se había tocado y que nada falta, ni los desperfectos afectan al gran patrimonio que alberga la iglesia.

La última llamada de la mañana fue para tres compañeros. "Iba a ser un día feliz porque nos reuníamos los cuatro compañeros que celebramos los 31 años de sacerdocio pero he tenido que decirles que no podrá ir", lamentaba Francisco Lledías, enfrascado desde primera hora en solventar todo lo que conlleva un hecho así.

 

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