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Hallan 21 reses muertas por desnutrición y abandono en Barros

29 Jun 2016
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La estabulación donde fueron descubiertas las vacas muertas. / Sane La estabulación donde fueron descubiertas las vacas muertas. / Sane

La población de Barros se vio sacudida al mediodía de ayer martes por el descubrimiento de una estabulación ganadera donde una patrulla de la Guardia Civil de Los Corrales de Buelna acudió a investigar un posible caso de maltrato animal. A su llegada pudieron apreciar el lamentable estado de la explotación con presencia de 21 cadáveres de animales y otra veintena de supervivientes en un estado famélico y deplorable, tanto es así que las reses tuvieron que ser trasladadas al matadero para ser sacrificadas. «Serán eutanasiadas siguiendo criterios de bienestar animal; por desgracia, no queda otro remedio ni solución», aseguraban fuentes de la Consejería de Ganadería del Gobierno de Cantabria.

La Guardia Civil, acompañada de los Servicios Veterinarios del Ejecutivo regional, acudió hasta el establo tras recibir la denuncia de un particular. La maleza acumulada en torno a las instalaciones ya dejaba intuir un cierto abandono que se multiplicó nada más abrir la puerta del establo. La imagen que se encontraron allí era dantesca, con la cuadra completamente llena de purines y hasta 21 cabezas de ganado muertas como consecuencia de la desnutrición que habían sufrido. Algunas de ellas se encontraban en un avanzado estado de descomposición.

A su lado, una veintena de reses vivas paseaban entre los cadáveres y mugían de hambre de forma desgarradora. Los sonidos eran tan desoladores como las imágenes. Tras comprobar su «lamentable» estado, los veterinarios decidieron su traslado al matadero para ser sacrificadas, lo que elevará a más de cuarenta el saldo final de animales muertos en este nuevo caso de abandono animal.

Choque posterior

El ganadero propietario de la estabulación, que responde a las iniciales M. H., sufrió un aparatoso accidente de tráfico en la carretera N-611 cuando, supuestamente, se dirigía hacía la cuadra intervenida. El conductor perdió el control del vehículo cuando circulaba en sentido a Los Corrales e iba a acceder al túnel de Las Caldas de Besaya, poco metros después del punto donde hace cuatro años perdió la vida un trabajador del polígono de Barros. Por fortuna, el ganadero corrió mejor suerte y, a pesar del fuerte golpe y del destrozó que sufrió la parte frontal del vehículo que conducía, un BMW X-5, solo sufrió heridas de carácter leve. Tampoco se vio implicado ningún otro turismo.

M. H., que dio negativo en el control de alcoholemia, fue trasladado, primero, al Centro de Salud de Los Corrales de Buelna y, más tarde, al Hospital Sierrallana de Torrelavega, donde quedó ingresado, por precaución, tras certificar que los golpes sufridos no revestían gravedad, más allá del susto y el aturdimiento inicial.

Hasta el lugar del siniestro acudieron efectivos de la Policía Local de Los Corrales, la Guardia Civil de Tráfico y los bomberos del Centro de Atención de Emergencias del 112 de Los Corrales. La N-611 estuvo cortada durante 40 minutos en ambos sentidos a raíz del accidente.

Mientras tanto, en Barros, los vecinos del pueblo no alcanzaban a entender las razones por las que había dejado morir a la reses. Ni porqué no las había vendido si no podía alimentarlas. Todo eran preguntas sin respuestas, ya que era habitual ver al ganadero camino del establo, casi diariamente, para supuestamente cuidar de ellas.

Nadie se alertó del olor de las vacas muertas o de los repetidos mugidos de dolor de las vivas, porque la estabulación está algo alejada del resto de viviendas de Barros y no es común que alguien pase por allí.

En la única casa que está junto a la cuadra residen los padres del ganadero, un matrimonio que ronda los 90 años. «No sabíamos nada, ha sido una desgracia para todos», decía en el lugar del siniestro, sin muchas ganas de hablar, una hermana de M.H. que había acudido hasta allí.

Detenido hace dos años

M. H. fue detenido por la Guardia Civil de Los Corrales en septiembre de 2014 porque, presuntamente, simuló el robo de 82 terneros de engorde y provocó un incendio en sus cuadras para «ocultar irregularidades» en la explotación donde ayer fueron localizadas las vacas muertas y evitar así una inspección ganadera. Estas fueron las conclusiones a las que llegaron entonces los efectivos del Cuerpo de Los Corrales y del Equipo Roca, creado dentro del Plan contra el robo en explotaciones agrícolas y ganaderas.

La investigación se puso en marcha el 7 de agosto de ese año cuando los agentes fueron alertados de un incendio en una estabulación ganadera. El fuego fue sofocado por los bomberos, pero al llegar el dueño denunció ante la Guardia Civil que, además, le habían robado 82 terneros. La investigación reveló que ese mismo día por la mañana había programada una inspección a la explotación por parte de los servicios veterinarios del Gobierno de Cantabria, y que el dueño lo sabía. Los agentes averiguaron la posible existencia de irregularidades en el negocio.

Con los resultados de esas pesquisas, se llegó a la conclusión de que «presuntamente el propio dueño de la explotación fue el que simulara el incendio y posterior hurto del ganado, con la posible finalidad de ocultar a la inspección veterinaria las irregularidades que pudieran existir».

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