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La Vijanera presume de cantera

05 Ene 2019
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La Vijanera infantil atrajo a Silió a cientos de personas La Vijanera infantil atrajo a Silió a cientos de personas

Los vijaneros velan armas ya para volver a asombrar al mundo este domingo 6 de enero, una fiesta que gana adeptos cada año y que en esta edición promete renovar su compromiso con sus orígenes y con la calidad de una cita ancestral. Los organizadores de la primera gran mascarada del año en Europa revisan ropas, complementos, recuerdan tradiciones, dar forma a las satíricas coplas, todo con la impronta que dan las dos caras de Jano, la Vi-janera, mirando atrás para mantener las pautas de antiguas celebraciones sin desviar la vista de un futuro garantizado con los cerca de 50 niños que forman parte de la comitiva.

Ellos han sido los protagonistas del primer encuentro con la mascarada de Silió. Este sábado han protagonizado un desfile semejante al de sus mayores, con la misma fuerza y vistosidad ante centenares de personas que no quisieron perdérselo. En Silió la Navidad no es igual porque los niños tienen la misma ilusión con la Vijanera que con los Reyes Magos, así que a mediodía aparcaron sus nervios y se metieron de lleno en su particular mascarada. "Algo más que también hemos recuperado de las antiguas fiestas, porque esta mascarada no deja de ser un rito de iniciación", decía Cesar Rodríguez, uno de los organizadores.

Tercera edición de la Vijanera infantil en la que participaron más de medio centenar de niños de la Asociación Cultural de Amigos de La Vijanera, perfectamente vestidos para la ocasión y metidos de lleno en su papel. Una tercera edición que recrea los retos que los niños de antaño planteaban a sus mayores antes de la mascarada cántabra. También se ataviaban y, a falta de campanos, se ceñían al cuerpo cuerdas con botes de hojalata.

El domingo será el día grande con una fiesta que "puede parecer siempre igual, pero siempre es diferente, no hay ninguna Vijanera igual, cada una tiene su carácter distinto". Pero lo cierto es que se sigue la misma línea de los últimos años, muchos participantes y los trajes más cuidados "acorde al nivel de autoexigencia que nos hemos impuesto".

Una comitiva de una 150 personas, cuando hace apenas cinco años no llegaban al medio centenar, cada uno preparando su traje, "aprendiendo de nuestros errores a través de vídeos y fotos, detalles a mejorar siempre ciñéndonos a la tradición, siendo fieles a lo que nos han trasmitido los mayores". La amplia comitiva permite sumar más trajes, más versatilidad en vestimentas que otros años no han tenido un hueco en la Vijanera, incluso se podrán desdoblar algunos de esos trajes, lo que dará aún más vistosidad a la fiesta de Silió. Rodríguez tiene claro que "para nosotros es un orgullo haber duplicado en pocos años el número de participantes, especialmente jóvenes, porque es algo que nos reafirma en el trabajo bien hecho".

Sobre la fecha, siempre que la Vijanera coincide con Reyes la presencia de público ha sido buena. La preocupación se suele centrar más en las inclemencias meteorológicas que este año no se esperan, así que la afluencia masiva de público está garantizada. Algo que permitirá habilitar prados como aparcamiento. En cualquier caso, para que no haya problemas los organizadores ya se han reunido con Guardia Civil y Protección Civil.

Sobre las 11,30 del mediodía del domingo 6 de enero Silió comenzará a ser una locura. Los miles de visitantes empezarán a apartarse mientras las comitivas se abren camino. Los danzarines blancos se encargarán de ello. De las antiguas escuelas se dirigirán hacia la iglesia, muy cerca de donde coincidirá con el descenso del oso, el lugar elegido para que los zarramacos, los guerreros del bien, le den caza.

Todos juntos recorrerán caminos y camberas de Silió hacia la Raya, el límite con el resto del municipio, donde, como manda la tradición, se pedirá Guerra o Paz. Antiguamente las vijaneras coincidían en los límites de los pueblos que las organizaban y, o terminaban a pedradas o bien avenidos. De ahí ese viaje a la frontera. La comitiva dará la vuelta y regresará al pueblo, atravesando la plaza de Santiago, sede del museo de La Vijanera, para llegar a la campa, muy cerca del punto de partida. En el escenario los vijaneros cantarán las coplas, secreto sumarísimo que se desvelará ese mismo domingo, con los comentarios sarcásticos sobre la actualidad internacional, nacional, regional y local. Después, el parto de la preñá, el augurio del año que empieza. Si el parto es bueno y fructífero, así será el año. De lo contrario, a temblar. Y de ahí a la plaza de la Reguera, junto a la iglesia, donde los zarramacos darán muerte al oso y pondrán fin al sufrimiento de los hombres, como mejor preludio de un año en el que La Vijanera celebra sus 37 ediciones en Silió.

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