Ludovico Rodríguez en Rota Viernes, 26 Mayo 2023 Ludovico Rodríguez en Rota

Ludovico Rodríguez Liaño encandila a los americanos con su visión del arte rupestre

Siempre se ha dicho que en Estados Unidos apasiona la egregia historia de países como España, pero lo cierto es que esa pasión va mucho más allá en el tiempo. Lo han demostrado en la base naval americana de Rota, donde ese interés se ha centrado en la prehistoria de Cantabria y en una persona que entiende como nadie esa pasión, Ludovico Rodríguez Liaño, guía durante muchos años de las cuevas cántabras, artista y escritor.

Hace unas semanas las personas encargadas de la educación de los hijos del personal de la base naval se pusieron en contacto con él para interesarse por su disposición a explicar a los alumnos los entresijos del arte rupestre, la teoría y la práctica, en la que el hombre nacido en Hijas, a la sombra del Dobra, está especializado. De hecho, son decenas ya los talleres que ha impartido por toda España sobre la técnica que utilizaba el hombre que habitó las cavernas a la hora de plasmar su entorno.

Su estancia en la base fue una sorpresa constante. La primera, llegar y comprobar que su libro 'Dagma y Gunky, un día prehistórico', una historia sobre la realidad de los pobladores de los montes cántabros en el albor de la humanidad, una recreación de su día a día, sus técnicas, arte y sentimientos, se había traducido al inglés y se analizaba cada día en las aulas, "una forma de enseñar a los niños americanos cómo era la vida en los orígenes del hombre, la caza, las creencias, las pinturas", decía encantado Rodríguez Liaño. "Pero yo también he descubierto un mundo diferente", reconocía. "La base es otro mundo, entras en un país diferente, es una experiencia magnífica y con un trato especialísimo". No era para menos, porque para los americanos el cántabro era ya una estrella. De hecho se encontró con otra sorpresa, no solo habían traducido su cuento, ya habían adaptado al inglés poemas suyos.

Sobre sus ponencias, aseguraba que "ponen un interés especial en la historia", decía de alumnos y profesores, "te motiva ver con qué atención escuchan". Tan magnífico les debió parecer que incluso invitaron a un colegio de Morón de la Frontera, que se especializa en el idioma inglés, para que compartieran la experiencia. "Entre todos nos adentramos en nuestra historia, algo que me hizo doblemente feliz".

No desaprovechó la ocasión para poner en valor lo que Cantabria ofrece sobre un tiempo en el que el hombre ha habitaba sus montañas, las cuevas Patrimonio de la Humanidad, los secretos, la magia que guardan en sus entrañas. Y tampoco la desaprovechó para vender su cueva favorita, Hornos de la Peña, muy cerca de un parque sobre la mitología y el costumbrismo cántabro, en el monte Tejas, del que se llevó a la base la reciente guía publicada por el Ayuntamiento de San Felices de Buelna con textos del propio Ludovico. Él feliz y los americanos más, asombrados de su creatividad.

Pero lo mejor estaba por llegar. Como un mago, sacó del sombrero el material con el que recrea colores y pinceles utilizados en el arte rupestre y los ojos, ya de por sí bien abiertos de los niños, crecieron aún más. Enseguida se interesaron en poner manos, soplar los colores y descubrir el resultado, en conocer la técnica antigua (los profesores especialmente). Allí quedó, para la posteridad, el mural que entre todos hicieron con representación de las cuevas de Cantabria. "Fue como abrir una ventana a nuestro pasado para personas que viajan por todo el mundo y que, allá donde vayan, llevarán nuestra historia".

Alumnos y profesores quedaron eternamente agradecidos, "una experiencia increíble", decía el cántabro, también feliz de oírles a ellos leer sus poemas o el cuento en inglés.

 

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