Rosa Varela con la familia y concejales Miércoles, 22 Noviembre 2023 Rosa Varela con la familia y concejales

Rosa Varela presume de sus cien años "sin dolores, ni medicamentos"

(En el reproductor, entrevista realizada por Nacho Cavia).

Rosa Varela López llegó a San Felices de Buelna desde Boo de Piélagos con 21 años y desde entonces ha vivido en un municipio que la ha visto celebrar su 100 cumpleaños, el 17 de abril.

Lo celebró arropada de su gran familia, dos hijos, cinco nietos y cuatro bisnietos. Todo un ejemplo de mujer trabajadora a la que nunca, por ningún motivo, se le cayeron los anillos. Hizo de todo, como ella misma dice sentada en la casa de su hija mayor, Fidela. Desde tejer a picar el dalle, cualquier tarea del campo o el arreglo del tejado, trabajando sin parar para mantener y educar a sus hijos tras el fallecimiento de su marido, José Fuentes Pereda, cuando sus mellizos, José y Antonio (fallecido recientemente), apenas tenían tres meses de vida.

De aquellos tiempos recuerda lo mucho que le costó ("muchas  lágrimas") dejar atrás a su familia para trasladarse a San Felices y lo mucho que les echó de menos. "A mi madre siempre le decía que no se preocupara, que aquí me trataban muy bien". Pero en Piélagos sabían lo pronto que se había quedado viuda y lo mucho que tenía que bregar para sacar a los suyos adelante, "con mucha ayuda de mi hija Fidela", reconoce.

A ella, a Fidela, le dijo que quería recibir a sus invitados en la puerta de casa, bastón en mano y agradecida por el interés mostrado, entre otros, por el alcalde, José Antonio Cobo González, que se acercó a casa de su hija junto a la concejala Marta Ruiz. En el salón de la casa, sentada junto a Cobo ("un buen mozo, que alto es") y recordando su relación con padres y abuelos del alcalde, demostró tener una cabeza envidiable. Y no solo eso: "no me duele nada, no tomo medicamentos, pero es que no he parado ni un momento de mi vida", le decía. "No he andado yo ni nada", afirmaba.

Tan bien se encuentra que los hijos tienen que estar pendientes de ella, porque en cuanto puede se escapa para comprobar cómo está su huerta. Y cuando pasa por su casa les invita enseguida a "ocuparse de sus asuntos" para poder quedarse sola un rato.

La llegada del siglo de vida ha sido agridulce. Por una parte la tristeza de no tener cerca a su marido y, especialmente, a su hijo Antonio. Por la otra, la alegría de la compañía de sus hijos y ver crecer a las siguientes generaciones. "¿Cuánto más?, por lo menos hasta mayo, que quiero estar en la comunión de la pequeña", dice. Aunque hay ya otro bisnieto más pequeño, apenas un año y pujando por convertirse en centro de atención de todos, con permiso de su bisabuela.

El alcalde la explicó que, en plena celebración del 120 aniversario del descubrimiento de la cueva Hornos de la Peña, ella es la demostración de la longevidad de los vecinos de San Felices de Buelna. "Envidiable", decía el alcalde, que compartió vivencias de su abuela con Rosa Varela.

La despedida fue como la llegada. Se levantó y del brazo salió con el alcalde hasta la puerta, agradecida por el homenaje y con el compromiso firme de José Antonio Cobo González de que el año que viene volverá a felicitarla.

No faltaron besos en esa despedida, "que yo no cojo enfermedades de esas", decía. Lo confirmaban Fidela y José. Una constitución fuerte, a prueba de cumpleaños. Aunque sean 100 y muchos más.

 

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