Participantes en los paseos saludables bajo la cubierta del lavadero de Santián Miércoles, 07 Diciembre 2022 Participantes en los paseos saludables bajo la cubierta del lavadero de Santián

El valioso y llamativo lavadero de Santián

Los paseos saludables que organiza cada semana la Asociación Española contra el Cáncer en Los Corrales de Buelna siguen dando sorpresas más que agradables a las personas que se suman a la iniciativa cada lunes. La junta local de la AECC se unió hace algo más de un año al proyecto de paseos saludables que la organización ha ido extendiendo por toda España, y desde el primer día un nutrido grupo de personas se unió a la idea, animados por la iniciativa saludable, la posibilidad de un rato de animada charla y por el guía que propuso la junta local, Ignacio Mantecón, experto en interesantes caminatas tanto como sabedor de historias de los lugares que se atraviesan, de tradiciones, pasajes o edificios, algunos ya prácticamente olvidados.

La idea es clara. Partir de un hábito saludable como es caminar para conseguir varios objetivos. El primero, dejar en casa las preocupaciones para socializar con el resto de participantes, compartiendo buenos momentos. El segundo, aprender el por qué del nombre de un árbol, de una calle, la historia de un edificio y su familia, viejos oficios.

El patrimonio histórico, natural, arquitectónico o monumental es siempre el punto de enlace para esos paseos. Desde el Parque de las Estelas a la ruta de La Canal, el casco barroco de Los Corrales o el paseo fluvial, aprendiendo unos, recordando otros, los nombres de las ‘playas’ de Somahoz. Pero no hay fronteras para esos paseos mientras haya medios para llevar a los participantes más lejos. Se han hecho la ruta de Delibes por Molledo o pateado el Camino Real de Cartes y Riocorvo.

El ejemplo de todo ello fue la ruta que llevó a los participantes desde la plaza de la Pontanilla de Los Corrales, bajo la sede de la junta local de la AECC, hasta el pueblo de Santián, en Barros. «Elegimos Santián porque poca gente, incluso de aquí, conoce este barrio de Barros», decía Ignacio Mantecón al hablar de paseos que también pretenden descubrir barrios alejados y no muy transitados habitualmente.

A veces el mismo Mantecón se sorprende gracias a una costumbre que tiene a gala y que intenta trasladar a los fieles a esas citas: hablar con los vecinos de cada lugar que visitan, aprender y escuchar historias «siempre interesantes». «Cuando llegamos a Santián me comentó una vecina que el lavadero, creo que uno de los pocos o el único que queda en el municipio, es de un arquitecto importante», Ángel Hernández Morales, el mismo que en los años 50 fue el redactor de los planes de ordenación de Los Corrales y, en su faceta de escritor, dio un salto hasta el otro municipio del valle, a San Felices, para redescubrir el Almirante de Castilla Don Pero Niño, primer conde de Buelna.

Desde luego el lavadero, objeto de interés de los expertos para su catalogación, sorprende por su diseño y también por el buen estado de conservación. Llama la atención especialmente la cubierta, «muy interesante, porque en esa época no creo que se hiciesen muchas de apenas cinco centímetros».

En la parte negativa, al lavadero de Santián ya no le llega agua, según los vecinos porque las obras en una mina cercana desviaron los manantiales que suministraban el caudal necesario.

Los habituales de esos paseos ya esperan saber qué descubrirán en la próxima caminata dirigida por Mantecón. No hace falta más que ponerse ropa cómoda, desperezarse y acudir cada lunes por la mañana al punto de partida, la plaza de la Pontanilla, bajo la sede de la AECC en Los Corrales de Buelna. A las diez de la mañana se decidirá el destino y comenzará el paseo, «sin prisa, con ganas de recuperar buenas sensaciones y, en su caso, olvidar, durante un rato, las penas».

Es la cita de la semana que muchos esperan con más ilusión. «Nadie vuelve igual», dice siempre Mantecón, tras lo que es, y en eso coinciden todos, «un paseo entretenido, cómodo, sencillo y apto para todo el mundo».

Ángel Hernández Morales

A su regreso a casa Mantecón certifica que el pequeño edificio es obra de un gran arquitecto, el cacereño Ángel Hernández Morales, afincado en Cantabria en los años 40.

Su obra es extensísima en la región. En los años 50 destaca la reforma del Paraninfo de la Magdalena, la Escuela de Aprendices o la Casa de Cultura anexa a la Biblioteca Menéndez Pelayo, además de los primeros edificios de la universidad de Las Llamas; en los años 60, la continuación de los edificios universitarios, el primer aeropuerto de Santander, el edificio de viviendas del cine Capitol, los edificios de Fuente De y Brañavieja o la Escuela Civil de la Marina, junto a la Iglesia de Espinama, tal vez su obra más significativa; en los 70, el Museo de Altamira; y en los años 80, la Escuela de Náutica.

Pero está claro que también le gustaba la obra pequeña, la que embellece los pueblos, y prueba de ello fue el lavadero de Santián, seguramente en la década de los años 50, o el bebedero y la fuente de la bolera de Sopeña, en Cabuérniga, además de otras obras menores repartidas por la región, muchas por descubrir, la mayoría en ruinas.

Pero su relación con el valle de Buelna no se redujo solo al diseño del lavadero visitado. En los años 50 también fue el redactor de los planes de ordenación de Los Corrales y en su faceta de escritor dio un salto hasta el otro municipio del valle, a San Felices, para redescubrir el Almirante de Castilla Don Pero Niño, primer conde de Buelna.

 

 

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