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En el Calero se vuelve a casa por Navidad

27 Nov 2019
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Visita del consejero a las obras del Calero Visita del consejero a las obras del Calero

"Las obras han cogido otro ritmo ahora que la lluvia ha dado un respiro y eso nos deja más tranquilos". Así se lo trasladaron ayer los vecinos del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, al consejero de Obras Públicas, Ordenación del Territorio y Urbanismo, José Luis Gochicoa, en una visita a la zona en la que se volvió a comprometer con ellos a que volverán a sus casas antes de la Navidad. "Menos mal, porque se me está haciendo muy largo y son ya muchas horas de llorar", decía Mercedes Gutiérrez, una de las vecinas acogida en un piso de protección en Arenas de Iguña.

La primera fase de las obras de consolidación de la ladera sobre la que se levanta el barrio está a punto de terminar, aseguró Gochicoa, diez meses después de que el corrimiento de tierras en esa ladera obligara a evacuar a una decena de familias. Tres pudieron volver pero el resto aún están lejos de sus hogares. "Tengo ganas de volver y tener a mis nietas al lado, estoy acostumbrada a estar con ellos y les echo de menos", decía Mercedes. Ella y su marido fueron realojados en Arenas de Iguña, mientras la familia de su hijo pudo volver al barrio y no llevan bien la separación. Su hijo, José Manuel Ceballos, se mostraba optimista y afirmaba que "yo creo que después de casi todo este año nos merecemos que el Calero recobre la vida y la normalidad". Madre e hijo coincidieron en agradecer el esfuerzo del consejero y el alcalde y miembros del gobierno de Los Corrales de Buelna. Mercedes también tuvo palabras para el alcalde de Arenas de Iguña, Pablo Gómez, y el de San Felices de Buelna, José Antonio González Linares, "y para todo el pueblo de Los Corrales y San Mateo, que tanto nos han ayudado".

El consejero explicó que en dos o tres días terminarán las tareas de hincado de railes de ferrocarril 10 metros bajo tierra, actuando como una pantalla de sujeción ante cualquier empuje del terreno, obras que incluyen un muro de hormigón que quedará sepultado también como medida de contención. A partir de ahí comenzará la segunda fase, la de drenaje de las aguas subterráneas, como explicó el alcalde, Luis Ignacio Argumosa Abascal. Se espera que en dos semanas, si el tiempo sigue acompañando, termine esa fase y se pueda comenzar ya a pensar en rematar las actuaciones y "devolver la tranquilidad y la actividad que este barrio siempre tuvo", dijo. Aprovechó la presencia del consejero para agradecer "que desde el primer momento se ha puesto a disposición del Ayuntamiento y de los vecinos".

De camino a las obras el consejero escuchó las preocupaciones de los vecinos, las ganas de Mercedes de volver al barrio, que el piso de Arenas "está muy bien" y que "no entiendo de política, pero yo estoy muy agradecida a este señor", decía. María Domínguez pertenece a una de las tres familias que pudieron volver. Tras escuchar a Gochicoa ya pensaba en una fiesta para "recuperar la alegría y la vida que tenía este barrio". Ella también echa de menos a sus vecinos, algo que se nota en las caras de cuantos se acercaron al Calero. Una de sus portavoces, Ana Quevedo, expresó el sentimiento de todos: "estos últimos días se han agilizado las obras, hemos notado más tránsito de maquinaria, más operarios y más movimiento, lo que nos deja más tranquilos. Ha parado la lluvia y a todos nos da un respiro. ¿Lo de volver?, cuando veamos la obra terminada nos pondremos con los preparativos, pero lo cierto es que pensamos en ello constantemente, porque sabemos que hay muchas ganas de regresar y nosotros de verles por aquí".

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