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La lluvia no da un respiro a las obras en San Mateo

18 Nov 2019
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José Manuel Ceballos este fin de semana en una de las grietas del Calero José Manuel Ceballos este fin de semana en una de las grietas del Calero

Las peores previsiones se han cumplido y desde que se adjudicaron las obras de consolidación y drenaje de la ladera del barrio del Calero, en San Mateo de Buelna, apenas ha parado de llover, para preocupación de los vecinos, que temen que los plazos se alarguen y la vuelta a sus hogares con ellos. "Entendemos perfectamente que allí no pueden trabajar, y supongo que va a ser en mucho tiempo, que lo principal es la vida de las personas, de los trabajadores, pero eso no evita que nos preocupe la situación". Así se expresaba ayer el portavoz de los vecinos afectados por el corrimiento de tierras en San Mateo de Buelna, José Manuel Ceballos, tras más de dos semanas lloviendo sobre un terreno inestable y agrietado tras las fuertes lluvias que asolaron la comarca a finales del pasado mes de enero y que obligaron a desalojar el barrio. Cada día, especialmente desde el pasado jueves, se adentran en la ladera sobre la que se levantan las viviendas desalojadas y comprueban el estado de las grietas o la cantidad de agua que rezuma el terreno y salta por los muros de sus casas, hacia la carretera, cerrada al tráfico, que cruza el barrio.

Todos, vecinos, Ayuntamiento y empresas reconocen que lo cierto es que a los dos días de adjudicar las actuaciones para asentar y drenar el terreno comenzó a llover y apenas ha parado hasta ahora, con lo que poco se ha podido hacer en esa ladera. Se preveía lluvia, pero no sin cesar desde entonces, cumpliéndose los peores presagios de vecinos que temían que la vuelta a casa se iba a alagar más de lo previsto.

En el Ayuntamiento comprenden la preocupación de los vecinos. El alcalde, Luis Ignacio Argumosa, y el concejal de Obras y Urbanismo, Julio Arranz, han estado con ellos sobre el terreno. Han ido acompañados por personal de las empresas adjudicatarias de las obras, trabajadores que, a pesar de que hay jornadas en las que poco o nada se puede hacer, van todos los días a comprobar la situación del terreno. Ellos aseguran que el suelo no se mueve, que no ha cambiado en estos días de lluvia y que no hay motivo para la preocupación porque aprovechan las horas de tiempo más favorable para seguir avanzando e hincando los raíles que aseguran ese terreno.

El alcalde incidía ayer en que desde la empresa y el Ayuntamiento se ha hablado con los vecinos para tranquilizarlos porque "la obra avanza y la solución cada día está más cerca". "Se están haciendo las cosas bien, se adelanta cuando el tiempo da un respiro, pero contra la lluvia no se puede hacer nada", dijo.

"Soy un adicto a las previsiones del tiempo", decía José Manuel Ceballos este fin de semana. "Lo miro cada poco por si cambia, a ver cuándo deja de llover de una vez y nos dar un respiro a todos, vecinos y empresas". También reconoce que las tres familias que pudieron volver a sus casas tras el desalojo de enero sufren tanto con los días de lluvia incesante como piensan en quienes están viviendo fuera aún de sus hogares. "Confiamos en que las cosas mejoren y pronto estemos más tranquilos todos juntos", algo que, en su caso, incluye a sus padres, realojados, desde febrero, en pisos de protección en Arenas de Iguña.

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