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Una vecina de Los Corrales reclama al Gobierno la cantidad invertida en determinar la enfermedad rara que padece

12 Abr 2018
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Silvia volverá el viernes a la sede del Gobierno regional Silvia volverá el viernes a la sede del Gobierno regional

Silvia Martínez Mora, vecina de Los Corrales de Buelna afectada por una enfermedad rara, permanecerá frente a la puerta de la sede del Gobierno de Cantabria para "que los políticos hagan lo que deberían haber hecho privadamente, recibirme y escucharme". La intención es que se reconozcan los posibles errores de diagnóstico médico que le han afectado durante los últimos cinco años y se reintegre el dinero que ha gastado hasta ahora en intentar saber qué mal le afecta y hallar una posible solución médica.

Explicaba el jueves ya en Santander que "el motivo principal de mi queja es que, ya que no se puede restaurar mi estado de salud por la dejadez que he sufrido en mi tratamiento, que alguien me escuche dar explicaciones sobre mi historia clínica".

Silvia Martínez relata que ya había sufrido antes varios disgustos al no determinarse qué es lo que le pasaba al estar afectada por lo que ahora sabe que es una enfermedad extremadamente rara. Pero todo se acelera cuando "se me dio un alta forzosa en febrero de 2017 en el hospital de Valdecilla, se me insta a abandonar el  hospital tras más de un mes ingresada sin determinar qué me pasa". En ese momento anuncia a los responsables del hospital que viajará a Navarra "porque mi preocupación, lo que me interesa, es mi estado de salud y no la burocracia".

Al llegar a Navarra le adelantan que le aqueja una enfermedad reumatológica, atendiendo a pruebas anteriores que apuntaban a una vasculitis en el útero, pero también señalan que hay más y durante un año buscan otra vasculitis. Pero no se puede llegar a concretar la enfermedad porque al final el estado de salud de Silvia, muy deteriorado, ya no le permite viajar a Navarra. Por teléfono le instan a que busque un reumatólogo especialista en enfermedades autoinmunes que maneje todos los informes y ordene las pruebas necesarias para saber qué la pasa. Hasta ahora.

En ese proceso se ha gastado, asegura, cerca de 40.000 euros, "tras cinco años de pruebas en las que lo que sacó en limpio es que en muchas ocasiones me tildaron de loca". Añade que "lo he tenido que abonar para saber qué me pasa e intentar sanar, pero entre unas cosas y otras no he podido y ya no me quedan ni fuerzas ni dinero".

Termina diciendo que "he intentado de todas las formas posibles resolver esta situación sin hacerla pública, pero a la vista de que ya nadie quiere recibirme he tenido que plantarme a la puerta de la casa del Gobierno para que al menos me escuchen".

Tras la mañana del jueves, volverá el viernes, a la espera de que la reciban.

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