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Wolder cerrará su departamento de electrónica despidiendo a 55 trabajadores

31 May 2017
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Ricardo Garrudo, el propietario de Wolder, puso este martes las cartas sobre la mesa tras quince días de incertidumbre, y anunció, por medio de una comunicación oficial, que el expediente de regulación de empleo en marcha supondrá el despido de 55 trabajadores del Grupo Wolder, algo más de un tercio de la actual plantilla, integrada por 150 empleados, que tienen sus puestos de trabajo en la sede central del Polígono de Barros, en Los Corrales de Buelna y en las delegaciones de Madrid y China.

Según adelanta el Diario Montañés, la reestructuración del grupo supondrá la clausura de la división de productos de electrónica –Global Wolder Group– que se dedicaba a la importación y venta de tablets, teléfonos y otro tipo de dispositivos electrónicos como e-readers o cámaras. Esa división aporta casi el 50% de la facturación del grupo, que fue de unos 40 millones de euros en el pasado ejercicio, y es la que más desarrollo ha tenido en los últimos años y el motor del crecimiento de la sociedad en los nuevos mercados.

La compañía aseguró este martes que el resto de las empresas del grupo (General Wolder S.A y Wolder Brico S.L.) dedicadas a la venta de remolques y accesorios para automóviles y la de elementos de jardinería y bricolaje mantendrán sus plantillas y actividad. Y también lo hará la división de monopatines long-board, la marca Miller, con una amplia distribución internacional.

El expediente tiene que ser negociado con una representación de los trabajadores (Wolder no tiene comité de empresa pese a la entidad de su plantilla) y será al final del periodo de negociación cuando quede fijado definitivamente el número de empleados afectados y la indemnización que recibirán los que finalmente resulten despedidos, que como mínimo será de 20 días por año trabajado con un límite en 12 mensualidades.

Wolder se enfrentaba desde hace meses a graves problemas de tesorería y de capital. Su actividad se ha visto lastrada por el fracaso de las últimas campaña de septiembre y Navidad de 2016 cuando por falta de dinero no pudo hacer frente a los pagos a sus proveedores chinos, se retrasó la entrega de tablets y teléfonos y se perdieron contratos con grandes superficies y operadores telefónicos. La compañía tiene una deficiente estructura de capital, con la mayoría de sus créditos y obligaciones a corto o muy corto plazo.

Aunque en un principio la intención de Wolder fue la de mantener la división de electrónica, ahora se ha optado por un cierre total. Queda por saber que será de su departamento técnico y de reparaciones que da servicio a los clientes.